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La tumba de King Kong


Si bien la película original es de 1933, la remake de 1976 de King Kong (con Jessica Lange, Jeff Bridges y dirección de Dino de Laurentis) es la versión que casi todos recordamos. Esto es en parte al gran éxito que tuvo en las taquillas y, por sobre todo, al Oscar que ganó la cinta por sus efectos especiales.
Esta remake costó 24 millones de dólares, una para nada despreciable cantidad de dinero para la época que fue filmada. Aun así, la película de Dino de Laurentis nunca gozó de buenos comentarios de los críticos quienes se encargaron siempre de calificarla peyorativamente.


Although the original film is from 1933, King Kong's remake from 1976  (With Jessica Lange, Jeff Bridges and directed by Dino de Laurentis) is the one we all remember. This is in part because of it was a great succes in its time, and, specially, because of the Oscar prize it got for its Special Effects.
This remake costed 24 million dollars, a quite significant ammount for those times. Even so, Dino de Laurentis's movie never enjoyed good comments from the critics, who took care to unqualify it at all time.

La mayoría de las escenas del King Kong setentero fueron hechas con un actor disfrazado, pero para darle más realismo a ciertos pasajes del film se creó un gorila mecánico de 17 metros de alto, el cual no aparece más que un minuto en el total de la película.
En 1978, en pleno gobierno de facto, la televisión oficial de nuestro país anunció con mucho ímpetu y énfasis que llegaría a La Rural de Palermo el mismísimo Kong para ser expuesto ante todos los argentinos (El simio en la historia se llamaba Kong, “King” era el apodo que le dieron en la trama para elevarlo al status de “Rey”). La noticia no tardó en conmocionar a grandes y chicos, y era tema de conversación recurrente por esos días, tanto en la calle, como en la televisión y otros medios.

Most of the scenes of the 70's King Kong were made with an actor in a desguise, but in order to make some parts more reallistic, they created a mechanic gorilla (17 meters tall), wich isn't shown more than a minute in the whole movie.
In 1978, in the middle of the de facto government, our official televicion signal announced with enthusiasm that the very Kong itself to the Rural Society of Palermo, to be exposed before the argentinians (the ape in the story's name was called Kong, "King" was  the nick name they gave him to elevate his status). News didn't  take long  to spread among kids and grown ups, and it was a trend topic conversation in those days, as much in the streets as in the TV and Radio.


Las partes del inmenso gorila llegaron cuidadosamente separadas en cajas en un barco que había partido desde la ciudad de Los Angeles. Era tan grande el interés del gobierno por crear la mayor expectativa posible que la llegada del Simio fue televisada en directo desde el puerto hasta las puertas de La Rural (la llegada de las cajas).
Finalmente King Kong fue presentado en un curioso y variopinto show con luces, payasos, sonidos, números circenses y un locutor que narraba la vida y obra del gorila en su isla y sus peripecias hasta llegar a Plaza Italia. La idea era dejar entrever al gorila detrás de un decorado, simular un enfado del simio con algunos alaridos y precarios movimientos, pedirle al público que desaloje la sala por la inminente la fuga del gigante, y listo. Si bien más de uno se habrá quedado sorprendido, la mayoría de los que estuvieron presentes coinciden en afirmar que el espectáculo dejó mucho que desear; más aun considerando que no duraba más de ¡25 minutos!. 

The parts of the huge gorilla arrived carefully separated in boxes on a boat that went out from Los Angeles. The government was so interested in generating expectation with the Ape's arrival that it was televised live from the port up the the gates of La Rural.
Finally King Kong was presented in a curious show with lights, clowns, sounds, circus sketches and a narrator that told the life and work of the gorilla in his island and his adventures to get up to Plaza Italia. The idea was to give glimpses of the gorilla behind some decorations, simulate the anger of the ape with some growls and precarious moves, ask the public to evacuate the room for the imminent scape of the gigant, and that was it. Even though a couple could have been amazed, most of the present agreed to say that the show let a lot to be desired; specially considering that the show didn't last more than 25 minutes!

Ante el relativo suceso que tuvo King Kong en Buenos Aires surgió la idea de llevarlo a la costa, más exactamente a Mar del Plata, para que lo puedan ver los veraneantes.
El poco interés del público, la pérdida de tiempo en la puesta a punto del complejo en donde se lo iba a exponer (al costado la Bristol), algunos malos entendidos entre empresarios y el creciente costo de mantener al simio en condiciones óptimas, concluyeron esta aventura de la peor manera: la empresa encargada de la carpa retiró la misma por falta de pago y dejó a Kong a la intemperie. Se lo trató de cubrir precariamente pero el clima de la costa se encargó, poco a poco, de corroer la maquinaria interna del gorila y la maquinaria para manejarlo. Como si esto fuera poco, SADAIC, reclamando un pago de derechos musicales, intentó embargar al gigante.
Los dueños del predio en donde yacía penosamente el simio, viendo que jamás cobrarían un peso, terminaron contratando una grúa para sacarlo de ahí y darle un destino menos molesto a sus intereses.
Los restos de King Kong terminaron en una villa de las afueras de Mar del Plata a metros de la cárcel de Batán.

Due to the questionable success that Kink Kong had in Buenos Aires, they came up with the idea of taking it to the coast, more precisely to Mar del Plata, for the people on summer vacations to see it.
After little interest from the public, time wasted in aconditioning the place were it would be (next to the Bristol), some misunderstandings between the business men and the growing costs on maintenance the King required, the adventure concluded in the worst way: the company in charge of the tent took it away for lack of payment and left Kong living outdoors. They precariously tried to cover it but the seaside weather made sure of, little by little, rust the inner machinary of the gorilla and the one to control it. As if this wasn't enough, SADAIC -authors rights defendants in Argentina-,   claiming a paiment on musical rights, tried to seize the giant.
The owners of the property where it laid sadly, noticing that they would never get a penny from it, ended up hiring a crane to take it away and give it a destination less involved with their interests.
The wreckage of the King Kong ended in the suburbs of Mar Del Plata, meters away from Batán's jailhouse.



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