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De mitos y santos


Folklore.
Folk · lore.
Folk = gente, pueblo, raza.
Lore = saber, ciencia.
El saber del pueblo. Cada uno tiene el suyo.
Y hoy quiero compartir un poco del nuestro.
Nuestra historia, como cualquier otra, nos ha mostrado varios casos de hombres o mujeres dueños de cierto misterio innato, que con el correr del tiempo y de la historia se terminan convirtiendo en símbolos para quienes los recuerdan. Me refiero a personas con vidas destacadas o ejemplares, que a su manera transmitió un mensaje de solidaridad, amor, fe, coraje, confianza, valores que dejan una marca en el espíritu de su entorno. Puede ser también el caso de que un final trágico o martirizado, o de alguna manera llamativo o inusual convierta a alguien, por la fe popular, en un personaje al que la gente recurre para pedirles apoyo, quizás un milagrito que les sobre.
No es mi plan ponerme en el rol de darles o quitarles crédito o credibilidad. Y el reconocimiento o no de estos personajes por parte de las entidades religiosas oficiales, a la larga, no son prueba veraz de nada.
Pero es un hecho ineludible que del boca en boca y por parte de los mismos seguidores, hay muchas de estas Devociones Populares que terminan generando cierta mística que las hacen piezas ineludibles para armar el puzzle infinito de la Cultura Argentina.

Y como primer ejemplo quisiera mencionar a "El Gauchito Gil". El gaucho de los pobres.
Antonio Mamerto Gil Nuñez, más conocido como "el Gauchito Gil" o como "Curzú Gil" (del guaraní curuzú=cruz) es uno de los más reconocidos personajes del santoral "profano" argentino. Siendo especialmente popular en su propia provincia, Corrientes, desde hace más de cien años, tambien se pueden encontrar santuarios en su culto desde Salta hasta Ushuaia


Si bien hay varias versiones acerca de la fecha y el motivo de su muerte, se sabe que fue muerto injustamente por un sargento que lo capturó acusado de desertar de la guerra civil correntina, aún habiendo sido emitida la orden de liberación por haberse demostrado su inocencia y por el apoyo de la gente de su pueblo.
Cuenta la leyenda que el Gauchito, sabiendo que lo iban a matar, le pide al sargento que lo capturó que lo dejara vivir y recibió por respuesta "de esta no te salvás". Antonio Gil le responde que  sabía que finalmente iba a ser degolaldo y le dijo al oficial que cuando regresara a Mercedes se iba a enterar que su hijo se estaba muriendo, y que como él estaba por derramar sangre inocente lo invocara para que él intercediera ante Dios por la vida de su hijo. El sargento se burló y lo ejecutó de cualquier modo.
La partida volvió a Mercedes y, al enterarse de que había sido declarado inocente y de la orden de liberación, al recordar las últmias palabras del Gauchito el sargento fue a su casa para encontrarse con que, como había sido predicho, su hijo estaba enfermo, y muy grave. Es entonces que se arrodilla y le pide al Gauchito que interceda ante Dios para salvar la vida de su hijo. Al llegar la madrugada el milagro se había hecho y el niño se había salvado. Fue así que el sargento construyó con sus propias manos una cruz con ramas de ñandubay y la cargó en sus hombros hasta el lugar donde había matado al gauchito. Colocó la cruz, pidió perdón y agradeció. La cruz dio el nombre al cruce de caminos y con el transcurso del tiempo el lugar se convirtió en su santuario. Espacio que aún hoy congrega peregrinaciones masivas en nombre de Antonio Gil, el Gauchito milagroso.
Sucede que varios días antes del 8 de Enero, fecha del aniversario de su muerte, empieza a juntarse la gente y pasar la noche en carpas alrededor del predio. Se improvisan negocios, bailantas al compás del chamamé, kisocos que venden comida, bebidas y recuerdos. Los jinetes se acercan llevando banderas y estandartes en tacuaras para dejar en el lugar, que también se cubre de flores rojas, el color distintivo del Gauchito. Otra costumbre es dejar una cinta roja atada a las miles que ya hay y llevarse una ya bendecida por el santo, que se coloca en la muñeca, en el espejo de un auto o en algún lugar privilegiado de la casa para que la proteja o ayude.

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