Art Factory Hostel Blog

y... ¿tú bailas tango? / and... do you dance tango?


Yendo a las generalidades, si le dijeras a un extranjero promedio que diga las primeras 4 ideas que se le vienen a la cabeza al pensar en Argentina, muy probablemente serían: Tango, Futbol -Maradona o Messi-, Carne y quizás Gauchos.

Respecto a la primera quisiera compartir cierto patrón que he notado desde mi experiencia personal.
Me ha pasado más de cuatro veces que alguien, nomás llegar hostel lo primero que pregunta es por el tango. Dónde verlo, tomar clases, lugares, esto y aquello. Automáticamente después, infaltable, viene el "¿y tu bailas?". Y un poco a mi pesar, debo decirles que no. La verdad que no.
Para mi, y no somos pocos, el bailar tango es ese tipo de cosas que uno honestamente quisiera hacer, algún día.
Pero termina pasando que... al final no. Al levantarse de la cama y preguntarse "¿qué hago hoy?", uno no lo baraja entre las posibilidades. Siempre hay algo más que hacer. Esos lugares cómodos que uno ya conoce y sabe que le entretienen.
De verdad no dudo que sea una experiencia que amerite el esfuerzo. Estoy seguro de que la pasaría muy bien.
Pero a su vez es el tipo de cosas que sólo se terminan haciendo si alguna fuerza externa se encarga de arrancarlo a uno de su cotidianeidad. Una de formas las más efectivas para que se den sería tener un amigo enchufado y entusiasta que te rompa las p-aciencia hasta el agotamiento y te lleve de las orejas, o en su defecto, de las pestañas.

Y he notado que esta gente que llega al país, al escuchar que uno no baila tango, y sobre todo al darse cuenta de que la gran mayoría de locales que terminan conociendo tampoco lo bailan, se ven un tanto desilusionados.
¿y porqué es esto?
Es simple. Al igual que todos alguna vez, estan siendo víctimas de un prejuicio. Aunque quisiera aclarar -porque es una palabra fuerte-, de un prejuicio inofensivo. De esos que tenemos todos. Esos que son parte de la condición humana. Y llegan a Buenos Aires con una idea un poco ingenua diría, basada en una imágen que le han pintado para tratar de resumir en pocas palabras, o en pocas imágenes, la totalidad de una cultura.

Igual sí, el tango ES una característica sumamente argentina, y sí nos define como cultura. No esto diciendo que sea mentira.
Y ES un género interesante, maravilloso e increíblemente vasto, musicalmente hablando.
Pero en todo caso si nos ponemos un poco más específicos, el Tango es escencialmente tradición porteña. Y sí, Buenos Aires es nuestra capital, pero Argentina es un país enorme. Y cada región tiene su música tradicional.
Poniendome a mi mismo como ejemplo, siendo de la provincia de Entre Ríos es mucho mas probable que haya crecido bailando chacarera, chamamé o zamba, que tango. Además de esos géneros, en las distintas regiones de Argentina están el malambo, el gato, la chamarrita, el carnavalito, el pericón, la huella y bastantes otros más.
En todo caso tampoco bailo ninguno de esos géneros folklóricos, probablemente por la misma razón por la que la enorme mayoría de la gente de mi edad que conozco, de cualquier parte del mundo, no baila la música folkórica de su lugar.
¿cuál es exactamente esa razón?
Honestamente, no lo sé. Es un tema que se presta al análisis.
Asumo que cada quien sabrá porqué no baila las danzas folklóricas de su lugar.
Asumo también que en todos lados, al igual que aca, sí hay una minoría que se interesa en aprenderlas y mantenerlas con vida. Y que si bien claramente no es una cosa de mayorías, tampoco considero que esté en extinción, gracias al cielo.

Soy amigo del cambios, pero también adoro la tradición. Cada cosa, a su manera, aporta su parte de la magia que envuelve a la Totalidad de la experiencia humana.
Sobre todo me parece que una cosa y la otra no son para nada excluyentes entre sí. Pueden convivir en paz. Y encima, de su convivencia, nace la fusión.
Esos géneros híbridos.
Ni netamente contemporáneos, ni puramente tradicionales, se valen de la riqueza de ambas para crear algo nuevo, con raíces bien profundas, y así es que la cosa nunca se estanca. Siempre creciendo, evolucionando de forma orgánica. Y en lo personal encuentro en esa alquimia una de los mejores detalles de habitar este presente tan singular.

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Lets talk about generalities. If you told an average foreigner to call the first 4 ideas that crosses his mind when thinking of Argentina, most likely they would be: Tango, Football -Maradona or Messi-, Beef and maybe Gauchos.

About the first one, I'd like to share certain pattern I noticed through my personal experience.
It has happened to me more than 4 times that someone, just as they arrive to the hostel, the first thing they ask about is tango. Where to go to watch it, take lessons, the places, this and that. Immediatly after that, comes the question: "and do you dance?". And a bit to my regret, I must tell them that not really, I don't.

For me -and I guess for most of us here-, dancing tango is the type of things that one would honestly like to do, some day.
But in the end it just doesn't happen. At the time of waking up and question "ok, what am I going to do today?", one does just doesn't consider it as a possibility. There is always something else to do. Those comfortable places you already know as fun.
I honestly don't doubt that it is an experience worth the effort. I'm sure that I would have a great time. But besides that, it's the kind of things that one ends up doing only if an external force takes care of pulling one out of his usual customs. Certainly one of the most effective ways for that to happen is to have a glowing enthusiastic friend taking the time to break your b(!)patience up to your exhaustion, or even pulling you from your ears or eyelashes all the way up to the milonga (tango bars, where people meet to dance tango).

I have noticed as well that those newcomers, when they hear that I don't dance tango, and specially when they realize that most of the locals they meet don't either, they seem to be a bit disappointed.
Why is this?
It's simple. Like most of us at some point, they're being victims of a prejudice. A harmless prejudice, I'd like to make clear, since it could be a tough word. Those we all have some of. They're part of the human condition. And then they arrive in Buenos Aires with an idea, a little naive I'd say, based on a picture they were showed to try to summarize in a few words or images, an entire culture.



Anyway, yes, tango IS a really characteristic thing about our country, and it does define us as a culture. I'm not denying that.
And it IS an interesting gender. Marvelous and incredibly vast, musically speaking.
But if we dig deeper, tango is essentially a tradition from Buenos Aires. And well, Buenos Aires is our capital, but Argentina is a huge country. And each region has their own traditional music.
Taking myself as an example, being from Entre Rios, it is much more likely that I grew up dancing chacarera, chamamé or zamba, than tango. And besides these genders, in the different regions of Argentina you can find malambo, gato, chamarrita, carnavalito, pericón, huella and some other more.
In any case I don't dance any of those folkoric rythms either, probably for the same reason for wich most of the people of my age that I know (from any part of the world) don't practice their natural folk dances.
Wich is that precise reason?
Honestly, I don't know.  It's an interesting subject to analize.
I assume that everyone knows why they do or do not dance the folk music from their place.
I assume as well that everywhere, as much as here, there is a minority interested in learning and keeping them alive. And that even when it's clearly not something for the mayorities, I don't consider that they're going to extint either, thanks heaven.

I am a friend of the change, but I also love tradition. Each thing, in its own way, provides their part to the magic that surrounds the  entire human experience.
And avobe all, I don't think that one thing and the other are mutually exclusive. They can coexist in peace. And on top of it, from their coexistence, fusion is born.
Those hybrid genders.
Not entirely contemporary nor purely traditional, they take bits from the richness of both to create a totally new thing, with really deep roots, and that's how the thing is never stuck. Always growing, evolving organically. And personally I find in this alchemy one of the best details of habiting this present we're living in, as singular as it is.





















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