Art Factory Hostel Blog

Small love story in Art Factory Hostel II

No sé si recordarán la pequeña historia de amor en Art Factory que publicamos hace un tiempo en el blog. Se trataba de un chico español que conoció a una argentina en nuestro hostel pero perdió el contacto con ella y quería volver a encontrarla mediante nuestro blog. Pues, bueno, hemos recibido otro correo de este chico, Manuel, que nos pide si le permitimos publicar otra de sus cartas a Romina, la chica argentina.

Esta es la carta:

"Romy, no sé si habrás leído lo que te escribí antes. Tampoco sé si leerás este blog. En realidad no sé nada, pero como sigo pensando en ti y no pierdo mis esperanzas, vuelvo a escribirte, quizá si tengo suerte leas esto alguna vez. Agradezco a los chavales de Art Factory por publicar mis cartas: sois la hostia!

Hoy sólo quiero contar una pequeña anécdota que viví con Romy, que siempre me acuerdo: Estábamos en Parque Lezama, era domingo y la feria estaba petada*, había gente por todos lados, músicos, niños corriendo, muchos puestos de artesanos, uff, me encantaba ese parque. No hacía tanto calor, pero el día estaba soleado, aunque tú piel era tan blanca como siempre. Estabas muy despeinada, me acuerdo, tu melena morena se enredaba entre mis manos y tú te enfadabas porque decías que te lo enredaba, pero (jaja) tus rizos siempre estaban enredados! Como ponías mala cara yo te pegué un golpecito en el culo (perdón, "cola", como dices tú) y ahí te enfadaste más y empezaste a correrme amenazándome con darme una "patada en los huevos" jaj... Como vi que lo decías en serio y lanzabas puntapiés por todos lados, corrí más fuerte, pero tú no eras nada lenta y -como yo tenía las bolsas- no podía ir rápido. Así fue que empecé a regatearte, mientras tú tirabas patadas al aire. Como viste que no podías darme, te arrojaste sobre mí, tirándome con bolsas y todo por el cesped. Recuerdo que en ese momento yo pensé: "coño, me ensuciaré toda la ropa", pero después me di cuenta como quedamos enredados en el cesped, dando revolcones, uno sobre el otro, apretados. Sentía tu cuerpo pegado al mío, te tocaba los pechos sin querer y tus piernas estaban entre medio de las mías, cintura con cintura. En ese momento me di cuenta que nunca había tocado tanto tu cuerpo: las pocas veces que nos besábamos siempre ponías las manos para detenerme: me besabas y luego te alejabas para decir no, pero no podías evitar volver a besarme, me abrazabas y te dejabas llevar, aunque de golpe reaccionabas y ponías las manos para detener mi cuerpo, sin dejar de besarme.

Esa vez, dando vueltas por el cesped, no podías poner las manos y te sentí, sentí tus músculos, sentí tus pechos y tu pubis rozándose con mi muslo. Quizá no te dabas cuenta, quizá si, no lo sé. Ponías caras tontas y yo me descojonaba de risa. Tú me pegabas en la cabeza y hasta me hacías daño, pero yo no podía dejar de abrazarte. Te apretaba fuerte sobre mí, sintiéndote.
Me hubiese gustado quedarnos así, enredados uno con el otro, cayendo juntos, horas y horas"...



*petada: llena

  • Facebook
  • Twitter
  • Mail
  • RSS

0 comments:

Post a Comment